Día Mundial de Concienciación del Autismo

[…]El día en el que no dejo de encender y apagar la luz en casa de la abuela fue el primero de muchos.
Alejandro quería llamar la atención, estaba cansado o pretendía decirnos algo, y sin duda alguna, encender y apagar la luz un centenar de veces, es una de las mejores formas que se me ocurren para centrar en ti la atención de todos los presentes […]

2 de Abril, Día Mundial de Concienciación del Autismo.

Comprendiendo el TEA. Aspectos conductuales, intereses y actividades.

Como decíamos, comprender el TEA no es una tarea sencilla. En la entrada anterior conocimos a Jaime, María y Lucas que nos mostraron algunas características sobre los aspectos de tipo socioemocionales y comunicativos del TEA.

Recordemos que el TEA se caracteriza por déficits en la comunicación social e interacción social en múltiples contextos y por esquemas repetitivos y restringidos de conductas y  de actividades e intereses. 

En este ocasión, estos últimos, que conforman un amplio abanico de posibilidades, tantos como personas con TEA,  serán de nuevo ejemplificados por una de ellas: Alejandro.

Algunos síntomas son: movimientos motores, uso de objetos o habla estereotipados o repetitivos (por ejemplo movimientos motores  reptitivos, alinear objetos, dar vueltas a objetos, ecolalia –repetición de una frase o palabra-); insistencia en la igualdad, adherencia inflexible a rutinas o patrones de comportamiento verbal y no verbal (por ejemplo, malestar ante pequeños cambios, dificultades con las transiciones de actividad, patrones de pensamiento rígidos, necesidad de seguir siempre el mismo camino o comer siempre lo mismo); intereses altamente restringidos, obsesivos, (por ejemplo, apego excesivo o preocupación excesiva con objetos inusuales, intereses excesivamente circunscritos o perseverantes) e hiper- o hipo-reactividad sensorial o interés inusual en aspectos sensoriales del entorno (por ejemplo indiferencia aparente al dolor/temperatura, respuesta adversa a sonidos o texturas específicas, oler o tocar objetos en exceso, fascinación por las luces, etc).

Para entenderlos mejor, conozcamos a Alejandro…

niño 4Alejandro tiene cuatro años y “le encanta demasiado” el Rey León. Su madre le deja ver la película todos los sábados si durante la semana se ha portado bien. Si por Alejandro fuera sería la única película que se vería en su casa todos los días del año. Cuando Alejandro ve el Rey León comienza todo un ritual. El DVD, sólo lo puedo poner su madre y nadie más, además, la mejor hora para ver la película son las seis, ni un minuto más ni un minuto menos. Si esto ocurre así Alejandro se pone muy contento, y es fácil darse cuenta de ello. Alejandro aletea sus manos como si fuera a echar a volar, está muy nervioso, por fin va a volver a ver el Rey León. Alejandro ve la película con un volumen muy alto, a Alejandro los ruidos fuertes no parecen molestarle. Le encantan las canciones y se queda hipnotizado muy cerca de la tele con los colores y dibujos del Rey León. Le gusta tanto que por su cumpleaños le regalaron un peluche de Simba, sin él Alejandro no es capaz de irse a dormir. Alejandro ha visto tanto veces la película que conoce sus diálogos a la perfección. No puede dejar de decirlos. Cuando están en la mesa, o cuando va a la ducha, en el colegio, o antes de irse a dormir. A veces es muy difícil que Alejandro deje de repetir “Hakuna Matata, vive y deja vivir” o de responder con frases de la película cuando se le hace una pregunta.

Alejandro es, como decíamos, un ejemplo ficticio de algunas conductas que algunas personas con TEA pueden vivir. Esperamos que Alejandro, sirve de ayuda para comprender y reconocer algunas conductas nucleares del TEA.

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¡Muchas gracias por visitarnos!

Bibliografía:

American Psychiatric Association (APA). (2013). Diagnostic and Statistical Manual of
Mental Disorders (Fifth ed.): DSM-V. Arlington, VA: American Psychiatric Publishing.

Comprendiendo el TEA. Aspectos socio-comunicativos.

 

Si hablamos de Trastorno del Espectro Autista (TEA en adelante), hablamos de trastorno, del neurodesarrollo, de comunicación e interacción social, de intereses y conductas repetitivas y restringidas, de estereotipias, de ecolalias, de hipo o hiper sensibilidad… Sin duda, para quien se asoma por primera vez a la ventana del TEA, no es fácil comprender la maraña de palabras y acertijos que el trastorno le plantea.

De manera más simple, diremos que el TEA, es un trastorno, de la evolución, del desarrollo del sistema nervioso de la persona: el neurodesarrollo, que comienza en el vientre materno y continúa durante muchos años, la infancia, la adolescencia, la juventud.

El TEA supone déficits en la comunicación social e interacción social en múltiples contextos y esquemas repetitivos y restringidos de conductas y  de actividades e intereses.

La primera característica, que hace referencia a la comunicación e interacción, puede hacerse visible en tantos ejemplos como personas con TEA. Por ello hablaremos de personas más que de síntomas.

  1. Déficits en reciprocidad socio-emocional (por ejemplo: dificultades para mantener el flujo de ida y vuelta normal de las conversaciones; disposición reducida por compartir intereses y emociones; fallo para iniciar la interacción social o responder a ella).

JNiño1aime tiene 15 años, y como a cualquier adolescente, le cuesta comprender que le pasa en casa momento. A veces siente como un nudo en la garganta, y otras, muchas ganas de gritar. Sin embargo, le es difícil ponerle nombre a esas sensaciones y prefiere quedárselas para sí. Jaime no sabe si a sus compañeros les pasará los mismo, lo que si sabe es que aunque lo intenta le es difícil acercase a ellos. Jaime no tiene claro como sus compañeros pueden hablar durante horas sobre un mismo tema y a veces le resulta aburrido, desconcertante o abrumador el hecho de charlar con ellos. Él sabe ciertas cosas sobre cómo saludar, lo aprendió en el colegio, y que hay que preguntar cómo están los demás y todo eso. Pero cuando a Jaime le devuelven la pregunta y la responde no devuelve otra distinta, por lo que la conversación se termina en ese momento. Cuando esto pasa Jaime no está seguro si sus compañeros se enfadan o no, porque para él es muy difícil saberlo.

  1. Déficits en conductas comunicativas no verbales y verbales usadas en la interacción social (por ejemplo dificultad para integrar conductas comunicativas verbales y no verbales; anomalías en el contacto visual y el lenguaje corporal o déficits en la comprensión y uso de gestos; a una falta total de expresividad emocional o de comunicación no verbal).

María, ha cumplido los 11, y es una muy buena habladora, especialmente sobre temas relacionados con la ropa. María lo sabe todo sobre la moda, podría hablarte sin parNiño2ar todo el día sobre su tema favorito. Sin embargo, a María no le gusta que intervengan en sus largos monólogos y no comprende ciertas indirectas que sus compañeras le envían cuando quieren que deje de hablar. Cuando María lleva hablando mucho rato, alguna de sus compañeras le dice con el gesto de su cara que pare ya, resoplan, le enseñan el reloj, o utilizan alguna frase con la que dan por sentado que María debería terminar. Aunque a María le apasiona contarles a las chicas de su clase todas las novedades sobre moda, a veces le es difícil mantener su atención. María no siempre mira a sus compañeras cuando les habla, o utiliza el mismo tono de voz cuando está encantada con su presencia que cuando está molesta.

  1. Déficits para desarrollar, mantener y comprender relaciones (por ejemplo dificultades para ajustar el comportamiento para encajar en diferentes contextos sociales; dificultades para compartir juegos de ficción; ausencia aparente de interés en la gente).

Niño3Lucas, tiene cinco años, y le gusta jugar sólo. Algunas veces su amiga Julia quiere jugar con él a “papás y a mamás”, pero a Julia la tarea se le complica cuando Lucas solo juega a ordenar “la casa” una y otra vez. Julia, como buena amiga, le insiste en que deje de ordenar pero por alguna razón Lucas no le mira, o le da una respuesta que la desconcierta. Al principio Julia pensaba que Lucas no le escuchaba, pero ahora sabe que sí, que aunque si amigo Lucas no le responda le está oyendo. Lo sabe porque a veces cuando se lo pide, Lucas deja de ordenar.

Jaime, María y Lucas, son sólo una imagen ficticia que tratan de acercar y ejemplificar algunas conductas que algunas personas con TEA experimentan en el área socioemcoional y comunicativa que esperamos sirven de ayuda para comprender algo mejor el mundo TEA.

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Bibliografía:

American Psychiatric Association (APA). (2013). Diagnostic and Statistical Manual of
Mental Disorders (Fifth ed.): DSM-V. Arlington, VA: American Psychiatric Publishing.